En la tradición hermética, limpiar un espacio es tanto un acto físico como simbólico: se purifica la materia y se reordena la energía que la habita. Nuestras creaciones combinan el poder comprobado de aceites antimicrobianos con la carga simbólica de ingredientes utilizados en rituales de limpieza desde la antigüedad.
Un ambiente cargado de tensión residual, de pensamientos no resueltos o de energías densas es un obstáculo invisible para cualquier proceso creativo o contemplativo. Las velas de purificación de del Alquimista fueron formuladas para disolver esa densidad — un marcador sensorial que señala el inicio de un tiempo y un espacio diferente, limpio, disponible para lo que venga.